¡Oh, dios!
Esto de llegar a tu casa y que la calefacción este a 24º ni uno más ni uno menos, que tu madre te haya preparado unas crêpes para postre y que me haya encontrado con una nota de mi madre diciendo:
Cariño, hoy nos vamos a comer con tu padre. Te espero a las 18.30 en la tienda. No vengas tarde!
Un beso.
No tiene precio.
Como única compañía para este mediodía esta mi perro, las crêpes de chocolate, mosto tomado en copa de champange, un buen rato para meditar, mi amigo el Dr House y, como no, el ordenador.
¿Se puede pedir algo más?
viernes, 21 de noviembre de 2008
relax in the house
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)